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Taller autoestima

En ocasiones, entendemos la preocupación como un “síntoma” de lo importante que resulta para nosotros/as una determinada cuestión  No obstante, preocuparse es diferente de otorgar importancia a un tema concreto.

Taller sobre la gestión de la incertidumbre en el contexto laboral

La alimentación cumple una función esencial para la vida. No obstante, hay ocasiones en las que  cumple otra función muy diferente. ¿Alguna vez has utilizado la comida para reducir o gestionar tu nivel de malestar?

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Preguntas frecuentes

       En ocasiones pensamos que para acudir a terapia hemos de tener un trastorno mental o experimentar un malestar muy intenso, lo que puede llevarnos a aplazar pedir ayuda psicológica cuando puede resultarnos útil.

       Sin embargo, existen muchos motivos por los que una persona puede acudir a consulta, en relación a las dificultades de su día a día. Por ejemplo, experimentar malestar y no identificar qué le ocurre, tener dificultades para relacionarse con otras personas o establecer límites, superar una ruptura amorosa o la muerte de un ser querido, gestionar la ansiedad, etc.

       Para conocer el origen y el mantenimiento del problema psicológico, resulta necesario evaluar de manera exhaustiva e individualizada las dificultades de la persona que acude a consulta y su contexto.

       Por ello, en una primera sesión resulta complicado facilitar una explicación psicológica de las dificultades, así como pautas específicas para el/la usuario/a. Para ello, resulta necesario una media de 3-4 sesiones para recoger información y explicar, mediante el análisis funcional, el mantenimiento del problema, así como los objetivos de intervención y las técnicas de elección.

       No obstante, tras una primera sesión se puede conocer si las dificultades de la persona pueden ser objeto de intervención clínica y, por tanto, puede beneficiarse de la terapia psicológica. 

       Las sesiones tienen una duración aproximada de 50 minutos y frecuencia semanal, lo que permite revisar las dificultades encontradas a lo largo de la semana y aprender estrategias que faciliten su gestión.

       Una vez avanzado el tratamiento y conseguidos los objetivos planteados, las citas se espacian temporalmente, iniciando la fase de seguimiento, que garantiza que los cambios obtenidos se mantienen en el tiempo para poder finalizar el proceso de terapia.

       No existe una duración determinada del tratamiento psicológico, ya que depende de múltiples factores (p.ej., tiempo que la persona presenta las dificultades, cantidad de objetivos propuestos, grado de implicación del usuario/a en la terapia, apoyo por parte del contexto…).

       El funcionamiento de la terapia se evalúa a lo largo de todo el proceso terapéutico mediante indicadores de cambio que se obtienen de cuestionarios, autorregistros y verbalizaciones durante la propia sesión, entre otros. 

       Cabe señalar que el cambio terapéutico es progresivo, dado que se aprende una nueva manera de abordar las dificultades y no ocurre de 0 a 100, y no lineal, es decir, existen momentos de malestar a lo largo del proceso de terapia, siendo necesarios para una mejora a largo plazo de la calidad de vida de la persona.

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