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Relaciones de pareja saludables

        Las relaciones de pareja, como el resto de vínculos interpersonales, se construyen de manera activa. No obstante, en ocasiones podemos pensar, influidos por las creencias sociales del amor romántico, que para que la relación funcione tenemos que encajar completamente con la otra persona, sin tener que esforzarnos para ello o, si no, no estamos hechos él/la uno/a para el/la otro/a.

       Esta expectativa no solo no es realista, dado que cada persona vive sus propias experiencias y aprendizajes por lo que probablemente gestione las situaciones de manera diferente, sino que puede llegar a resultar frustrante, al pensar que no encontramos “la” persona adecuada, así como dificultar el funcionamiento de la relación, al no atenderla activamente pensando que “tiene que fluir de manera natural”.

Teniendo esto en cuenta, ¿qué puedo hacer para mantener una relación de pareja saludable?

  • Pasar tiempo de calidad juntos y por separado, manteniendo nuestro espacio personal. Invertir tiempo con nuestra pareja, haciendo actividades que nos resultan agradables, ayuda a encontrarnos cómodos/as y percibir una mayor satisfacción en la relación. Sin embargo, resulta relevante continuar dedicando tiempo a otras áreas vitales importantes para nosotros/as (p.ej., familia, amigos, trabajo, aficiones) sin él/ella para construir una relación no dependiente.
  • Negociar para llegar a acuerdos y resolver conflictos. Comunicarnos con la otra persona para exponer nuestro punto de vista y conocer el suyo, aunque no lo compartamos, facilita encontrar un “término medio” que satisfaga ambas partes, lo que supone ceder en algunos aspectos. Cabe señalar que este “término medio” no tiene por qué ser una resolución 50-50 (dado no siempre es posible y es relevante ser flexible atendiendo nuestras circunstancias) si no que, en general, existe un equilibrio en la relación, no siendo la misma persona quien mayoritariamente cede en las peticiones o conflictos.
  • Establecer nuestros propios límites y respetar los de la otra persona. Aunque ceder en algunos aspectos sea necesario para atender los intereses de ambas partes de la relación, es importante identificar y establecer cuáles son nuestras “líneas rojas”, es decir, aquellas cuestiones en las que no estemos dispuestos/as a ceder debido a la importancia que tienen para nosotros/as o bien porque hacerlo supondría un perjuicio para una de las partes.
  • Si algo me molesta, expresarlo y pedir un cambio (sin pretender que mi pareja modifique aquellas cuestiones que no interfieren en la relación). Mi pareja no puede saber qué pienso o siento a menos que se lo comunique por lo que, si algo me sienta mal o me resulta desagradable de su manera de comportarse, es importante que pueda expresarlo para que esté al tanto de la situación e, incluso, podamos buscar alternativas de solución. No obstante, hemos de tener presente que no todo lo que nos resulta desagradable con respecto a la otra persona tiene por qué ser objeto de cambio, ya que en ocasiones no interfiere en la relación. En estos casos, ajustar mis expectativas con respecto a mi pareja, entendiendo que no tiene por qué gustarme todo de él/ella, puede ser la alternativa más apropiada.
  • Cada uno asume la responsabilidad de su propia vida. Tomar decisiones, regularnos emocionalmente… Aunque nuestra pareja pueda ser un apoyo para las diferentes situaciones de nuestro día a día, al igual que otras personas de nuestro contexto (p.ej., familia, amigos, compañeros de trabajo), no podemos responsabilizarle de ocuparse de ellas (p.ej., exigir estar siempre disponible si estoy pasando un mal momento, decirme si es mejor seguir o no en mi puesto de trabajo…), ya que es mi responsabilidad asumir y/o gestionar las diferentes situaciones que encuentre en mi día a día.

       Si encuentras dificultades en establecer o mantener relaciones de pareja saludables, la terapia psicológica puede ofrecerte herramientas para establecer vínculos constructivos que favorezcan tu bienestar.

Valorapsy | Centro de Psicología